El Maragato es el vigía secular de la vida de Boñar. Su compañero el Negrillón le dejó hace tiempo, Encaramado en lo alto de la torre, está abierto a los cuatro puntos cardinales, asi que no se le escapa nada de lo que pasa en Boñar. Este blog quiere ser memoria de lo que fue y es. En él están recogidas tradiciones, personas, historia.... Bucea en él para conocer mejor a Boñar.

viernes, 27 de marzo de 2015

LO QUE BOÑAR PERDIÓ

Después de un tiempo sin ocuparme del blog , vuelvo a retomarlo. Y, como siempre con temas de Boñar y sus gentes.
El título de esta entrada es elocuente: lo que Boñar perdió. Edificios que han formado parte de nuestro mundo, han ido desapareciendo: unos por la incuria y, a veces, cabezonería de alguno; otros por la transformación de lo viejo en nuevo y por el lucro económico, cosa legítima. El resultado es que la piqueta o la naturaleza se nos ha llevado edificios que hoy luciría Boñar con orgullo.



Esta iglesia dedicada a San Ignacio, de la que no tenemos mucho conocimiento de sus orígenes, cuando iba a ser declarado Bien de Interés, fue derribada con nocturnidad. Una joya perdida
 
Su lugar ha sido ocupado por este arco sin alma. El dintel de la puerta con la inscripción latina: "Solum quod dabis habebis", corre el peligro de desaparecer , sino se la protege. Es lo que nos queda de la iglesia.
 
 
Lo que queda de la "Calda" es una acuarela de Federico Cubillo. La Calda fue el lavadero al que iban nuestras madres y abuelas a lavar la ropa. Cerca del Puente Viejo, era sencilla, pero con un encanto especial.
 
 
La casa del Catalán era lugar de concentración por estar en un sitio concurrido ya que estaba al lado de la carretera y la gasolinera. Allí vivió Isabelita, de grato recuerdo para muchos de nosotros
Otra vista con la gasolinera
Siguiendo la casa del Catalán, estaba la casa con soportales, yo creo que la única así en el casco urbano, con la de la estación. En ellos tenía su taller de bicis Macario. Cuantas veces le alquilamos bicis para nuestras correrías. La piqueta también se llevó estas típicas casas norteñas.
 
 
 
Aquí estuvo el cine Morilla. Llenó la vista y la imaginación de muchos niños, jóvenes y adultos que crecieron con las películas del oeste y las románticas.
 
Hoy presenta esta imagen destartalada, que espera un destino útil para el pueblo.
  
Boñar perdió sus ferias. Unas ferias conocidas a muchos kilómetros a la redonda. Hasta el novelista Armando Palacio Valdés se hace eco de la de San  Pedro
 
 
 
Sin ganado sobran los potros y los herradores
 
Tal vez la pérdida más sensible y sentida por los boñareses sea la del Negrillón, el árbol-tótem del pueblo, el que adjetivaba al nombre de Boñar, "la Villa del Negrillón. Con él se ha perdido un poco el alma de Boñar, aunque siempre  esté en su memoria.
 
 
 
"Fuiste, ya no eres más", que dijo el poeta
 
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Con la pérdida de la presa, que atravesaba Boñar como una arteria, perdió poesía. Perdió ese encanto de pueblo-pueblo, que le distinguía de las ciudades repulidas. Hoy estas pèrdidas asemejan a Boñar a cualquier pueblo crecido y surgido del ladrillo y el cemento.
 
 
La matanza del gocho era una fiesta para la familia y los vecinos. Suponía la supervivencia en los largos inviernos nevados. El cura y el médicotenían derecho a un trozo.
 
 
Así está, esta piedra epigráfica
 
 
y así estuvo. (Casa de los Viejo)
 
 
 
Así quedó este vestigio de la guerra civil, situado en el puente Nuevo.
 
 
 
 
Otra de las costumbres perdidas es la de la trilla. Boñar dejó de ser agrícola y enmudecieron los molinos.
 
 
 
Se nos fueron oficios y comercios que daban vida a Boñar.
 
Traigo, entre los edificios tirados o dejados morir de viejos, dos estratégicos: la casa de Pedro y Angeles en la curva del Ayuntamiento y la de Alejandra, en la "costona", que hoy es un solar.
 
 
 
Podría seguir y seguir, pero con este muestrario y más que tú recuerdes, podemos lanzarnos a "la búsqueda del tiempo perdido" ( y de la historia perdida en estos edificios  y costumbres)
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 7 de febrero de 2015

MEMORIA DE LA NIEVE: 2015

 

 
Es sentir común en el pueblo que hacia mucho que no caía una nevada igual. Los más ancianos y mayores del lugar si que han visto otras de mayor calibre. Yo  doy fe que de pequeño las vi y padecí.
 
 
 
Nuestra admiración viene de que hace años que no se producía algo parecido, incluso en muchos inviernos recientes la temperatura era más suave.
 
 
 
Las calles y tejados son un buen termómetro para medir la intensidad y hondura de la nevada
 
 

 
 
Ver la nieve es de los espectáculos más relajantes y poéticos; padecer la nieve es otra cosa, tiene mucho de incómoda y limita la movilidad. Pero nuestros pueblos tienen ya experiencia en como resistir .
 
 
 
El rio nos da los mejores paisajes
 
 
Mi vecino Victor captó estas imágenes
 
 
 
Incluida una nutria, que asoma tímidamente la cabeza
 
 
El soto también suele ser objeto de fotografía, su sábana blanca nos da idea de lo que es la nevada
 
 
 
Siempre me interesé por la suerte de pájaros y animales sueltos en las nevadas. Cómo las vivirían y en donde se refugiarían. Parece que tienen bastante resistencia.
 
 
 
 
No cabe duda que la plaza y la iglesia son piezas codiciadas por las cámaras y que dan la dimensión de la nevada
 
 
 
 
Podríamos seguir poniendo fotos, pero con estas tenemos gráficamente claro lo que ha sido la nevada 2015
 
Como complemente , echando la vista atrás, también recordamos otras
 
 
Y esta puesta en Facebook por Jesús Amable de 1978
 
 
No puedo dejar de mencionar a la autora de casi todas las fotografías del reportaje
 
 
Quede para perpetua memoria esta nevada de 2015